Lenguaje inclusivo: lo que se dice existe

Lenguaje inclusivo: lo que se dice existe

 

Tratar adecuadamente y expresarse usando los términos correctos son formas de promover la inclusión de los colectivos más vulnerables de la sociedad

Es habitual ver y oír en los medios de comunicación o las redes sociales, noticias relacionadas con la importancia de utilizar el lenguaje inclusivo relacionado con la promoción de la igualdad de género. Favorecer estas prácticas a la hora de expresarnos, es el primer escalón sobre el que se construye la igualdad real entre hombres y mujeres. Pero poco se ha tratado el tema de la utilización de terminología inclusiva relacionada con las personas con discapacidad. 

Sigue siendo común escuchar términos como “‘minusválido”, “discapacitado”, “inválido”, “sordomudo”, y un sinfín de palabras que afianzan los prejuicios sociales y que atentan contra los derechos de las personas que conforman este colectivo. 

Hablar de modo adecuado promueve la inclusión social: el lenguaje inclusivo respeta la identidad de todas las personas sin discriminación, pone en valor la diversidad y otorga personalidad a la discapacidad. 

Un elemento clave en el uso del lenguaje inclusivo, es el uso de la palabra “persona” antes que el término discapacidad. De ese modo, estamos poniendo en el foco al individuo, antes que a su condición, es decir, lo primero que vemos o percibimos NO es la discapacidad. 

Aunque nos pueda parecer algo lejano, la inclusión social es responsabilidad de todos y todas por igual, expresarnos correctamente es una manera de hacer partícipe a la sociedad del respeto que debemos profesar a los derechos de los individuos como tales y como parte de la comunidad; respetar los derechos implica contribuir con nuestro granito de arena a la consecución de ese objetivo. 

Recuerda: la inclusión comienza por el lenguaje.

 

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